Furgonetas de carga y de nueve plazas en Vilobí d'Onyar, con salida por la AP-7 hacia los polígonos del Gironès y la costa del Empordà.
En las comarcas gerundenses el trabajo con furgoneta sigue el calendario turístico: montaje y puesta a punto de apartamentos y campings antes del verano, suministro constante durante la temporada y, en invierno, material deportivo hacia las estaciones del Pirineo.
El aeropuerto de Vilobí d'Onyar es un buen punto de arranque para todo eso porque está pegado a la AP-7 y a la C-25, dos vías que reparten hacia la costa, hacia el interior y hacia el norte sin necesidad de cruzar Girona. Los polígonos del Gironès quedan a pocos kilómetros.
El otro uso muy habitual es el traslado de grupos. Con nueve plazas se lleva a todo el equipo con equipaje desde la terminal hasta Lloret, Platja d'Aro o una estación de esquí, evitando circular en convoy por carreteras de curvas.
Dos vías rápidas cruzan junto al aeropuerto y permiten enlazar la costa, el interior y el norte sin pasar por el centro de Girona.
La puesta a punto de campings, apartamentos y chiringuitos concentra la demanda de carga entre primavera y verano.
Las furgonetas de pasajeros de hasta 3.500 kg y nueve plazas se conducen con el carné B, práctico para grupos que suben a esquiar con material.
Capacidad de carga, kilómetros y fianza los publica la oficina que gestiona la reserva, y aparecen en la oferta antes del pago.
El aeropuerto de Girona-Costa Brava está en Vilobí d'Onyar, a unos 12 km de la capital gerundense y en pleno campo del Gironès, con la autopista AP-7 pasando a un lado. Opera desde una única terminal de dimensión contenida, con un tráfico muy marcado por la temporada: charters y vuelos de bajo coste que se disparan en verano y también en invierno con el esquí. Desde su enlace se puede tirar hacia la costa por la C-65, hacia el interior por la C-25 o hacia el norte y el sur por la propia AP-7.
Aeropuerto de Vilobí d'Onyar, a unos 12 km de Girona y a unos 100 de Barcelona, con una única terminal y un tráfico muy estacional dominado por los vuelos de ocio. Es la entrada natural a la Costa Brava y al Pirineo gerundense: la AP-7 pasa junto al recinto y desde ella se accede a Figueres y la frontera francesa por el norte, a Barcelona por el sur y a la costa por la C-65 y la C-35.
Estación de Girona (AVE y Rodalies), a unos 12 km · Estación de Figueres-Vilafant (AVE), a unos 50 km · Estación de autobuses de Girona · Puerto de Palamós, con tráfico de cruceros en la Costa Brava
La Costa Brava no es una costa llana: entre Blanes y Sant Feliu de Guíxols la GI-682 se convierte en una carretera de cornisa preciosa pero de curva continua, con miradores donde apenas hay sitio para parar; hay que ir sin prisa y con el depósito lleno. Los aparcamientos de las calas pequeñas, como Sa Tuna o Aiguablava, son minúsculos y se llenan a media mañana en verano. En invierno, si subes al Pirineo por la C-26 o la N-260, cuenta con hielo en las primeras horas y consulta el estado de los puertos. Y en Girona ciudad conviene aparcar fuera del Barri Vell, que es peatonal en su mayor parte.
Si el trabajo está en la costa, la longitud del vehículo es lo primero que hay que mirar. Los cascos antiguos de Begur, Calella de Palafrugell o Tossa tienen calles muy estrechas y en pendiente, y los accesos a las calas no admiten furgones largos con comodidad.
Para transporte entre polígonos del Gironès y la Selva, o hacia Barcelona y Francia por la AP-7, sí compensa el volumen: son trayectos de autopista donde un furgón grande rentabiliza cada viaje. Confirma con la oficina la carga útil real, que no siempre coincide con lo que sugiere el tamaño.
En invierno, si vas a subir material al Pirineo, pregunta por el equipamiento del vehículo. Los accesos a las estaciones pueden exigir neumáticos adecuados o cadenas, y una furgoneta cargada se comporta de forma muy distinta en firme helado.
Los polígonos de Girona, Salt, Riudellots y Vidreres quedan a pocos kilómetros del aeropuerto, todos con acceso desde la AP-7 o la N-II.
Lloret, Blanes, Platja d'Aro y Palamós concentran la mayor demanda de temporada, enlazados por la C-65 y la C-35.
Por la C-26 y la N-260 se llega a La Molina, Masella y Vallter, con mucha actividad durante la temporada de nieve.
El punto lo indica la oficina que atiende tu reserva en la confirmación. Al ser una terminal única, las instrucciones son sencillas de seguir desde la zona de llegadas.
No hace falta ninguno especial: hasta 3.500 kg de masa máxima autorizada y nueve plazas incluido el conductor basta con el carné B. Sólo por encima de ese límite se exigen las clases C o D.
La frontera está a menos de una hora por la AP-7, pero la circulación por el extranjero depende de la autorización de la oficina y de la cobertura contratada. Consúltalo antes de reservar.
Sí, son unos 100 km por autopista. Revisa en la oferta el kilometraje incluido y, si vas a entrar en la ciudad, la etiqueta ambiental del vehículo por la Zona de Bajas Emisiones.
DNI o pasaporte, carné de conducir válido en España y una tarjeta a nombre del conductor. La fianza y los requisitos de edad y años de carné los decide la oficina y se ven en la oferta antes de pagar.
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