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    Cómo transportar una moto en una furgoneta de alquiler

    3 de agosto de 2026· Equipo Alkilator
    Furgoneta de carga de alquiler de Alkilator con las puertas traseras abiertas, preparada para transportar una moto

    Llevar una moto sin rodarla es más habitual de lo que parece: una mudanza, una avería, una moto de circuito o un trail que has comprado a 300 kilómetros. Alquilar una furgoneta para un día suele salir más a cuenta que contratar una grúa, y con el método correcto la moto llega exactamente igual que salió.

    La clave está en tres decisiones: qué furgoneta eliges, cómo la subes y cómo la amarras. Si aciertas en las tres, el viaje es rutinario. Si fallas en la tercera, te juegas la moto y la fianza.

    Qué furgoneta necesitas según la moto

    El error más común es fijarse solo en los metros cúbicos. Para una moto mandan tres medidas: longitud útil del suelo, altura interior y, sobre todo, altura del hueco de las puertas traseras. Una maxitrail con maletas y cúpula alta puede caber de sobra dentro y aun así no pasar por la puerta.

    • Scooter o moto de 125: suele bastar una furgoneta corta de carga, con unos 1,70-1,80 m de longitud útil.
    • Naked o deportiva media: mejor una furgoneta mediana, con 2,50-2,60 m de suelo, para poder girar el manillar sin forzar.
    • Trail grande, custom o moto con maletas: furgón alto y largo, donde puedas ir de pie o casi y tengas margen para maniobrar.
    • Dos motos a la vez: además de longitud, necesitas anchura para colocarlas escalonadas, con los manillares desencontrados.

    Antes de reservar, mide tu moto de rueda a rueda y de suelo a lo más alto (retrovisor o cúpula) y compara con la ficha del vehículo. Si dudas entre dos tamaños, coge el grande. Nuestra guía sobre qué furgoneta necesitas según el tamaño de la carga te ayuda a traducir bultos en medidas reales, y en la sección de furgonetas de carga puedes ver los formatos disponibles.

    Subir la moto: la parte donde ocurren los accidentes

    El momento crítico no es la autopista, es la rampa: la mayoría de golpes y caídas se producen en los tres metros de subida, casi siempre por intentarlo solo o con una rampa improvisada. Un tablón no es una rampa; necesitas una metálica homologada para el peso de tu moto, con tope que la fije al borde del suelo de carga.

    • Aparca en llano y con el freno de mano puesto; si puedes, arrima la furgoneta a un bordillo para reducir la pendiente.
    • Sube siempre con al menos una segunda persona: uno empuja el manillar y otro estabiliza desde atrás, nunca desde delante de la rueda.
    • Si la moto es pesada, es preferible empujarla a pie que subirla montado; con el motor en marcha, un acelerón involuntario acaba en desastre.
    • Comprueba que la rampa no resbala: con lluvia o rampa sucia, la rueda patina justo a mitad de subida.
    • Deja poco combustible en el depósito si el viaje es largo y la furgoneta va cerrada, y no transportes bidones sueltos.

    Amarrar bien: el 90 % del resultado

    Una moto sobre el caballete no se sostiene sola en marcha. La técnica correcta es comprimir la horquilla delantera con dos cinchas en V y sumar dos traseras: la rueda delantera va contra la pared frontal o en un calzo, y las cinchas tiran hacia delante y hacia los lados, dejando la suspensión medio hundida para que la moto no rebote con los baches.

    • Usa cinchas de trinquete con resistencia suficiente, nunca cuerdas elásticas ni pulpos.
    • Ancla siempre a los puntos de amarre del suelo de la furgoneta, no a manetas, guardabarros ni tubos de escape.
    • Protege los puntos de contacto con trapos o protectores de manillar: la mayoría de arañazos vienen del roce de la cincha.
    • Deja el caballete lateral recogido y la moto en punto muerto, apoyada sobre las dos ruedas.
    • Tras los primeros kilómetros, para y vuelve a tensar: las cinchas ceden siempre un poco al principio.

    El peso va lo más adelantado posible, cerca del eje delantero y centrado: es la misma lógica de la guía sobre cómo cargar bien una furgoneta de alquiler, y aquí importa porque 200 kilos sueltos atrás cambian el comportamiento del vehículo al frenar.

    Normativa, seguro y sentido común al volante

    La carga debe ir sujeta de forma que no se desplace ni caiga, y el conductor es responsable de ello: las recomendaciones de sujeción de cargas de la Dirección General de Tráfico son buena referencia para un trayecto largo. Vigila también la masa máxima autorizada si además de la moto llevas herramientas o equipaje, como repasamos en carga máxima y seguridad en furgoneta.

    Confirma además en la oficina cómo queda cubierto el transporte de un vehículo dentro de la furgoneta: las coberturas del alquiler protegen la furgoneta, no necesariamente lo que va dentro. Las condiciones exactas las fija cada oficina y se muestran antes de confirmar la reserva. Y hazte una foto de la moto ya amarrada: si aparece un daño, sabrás cuándo se produjo.

    Al volante, cambia el chip: frena antes, toma las curvas más abiertas y evita los baches que en un coche ni notarías. Y al llegar, baja la moto con la misma calma con la que la subiste.

    En Alkilator puedes comparar furgonetas de carga de oficinas locales y elegir el tamaño que de verdad encaja con tu moto, sin pagar por metros cúbicos que no vas a usar.

    Antes de devolver la furgoneta

    Retira los restos de barro o aceite del suelo de carga y saca las cinchas: un suelo sucio puede suponer un cargo de limpieza y es de lo más fácil de evitar. Repasa la caja siguiendo el checklist de devolución de furgoneta y comprueba en ubicaciones el horario de la oficina si vas justo de tiempo.

    Con la furgoneta adecuada, una rampa en condiciones y cuatro cinchas bien puestas, transportar una moto deja de ser una aventura y se convierte en lo que debe ser: un trayecto aburrido.

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